Año 1823. Nubes de tormenta se avecinan en España. Un ejército de 100 000 hombres comandados por el duque de Angulema se dirige hacia el país para poner fin a la aventura liberal empezada por el Coronel Riego hace unos años. Sin casi oposición, campan a sus anchas por todo el territorio y restituirán todos sus poderes a Fernando VII. El absolutismo ha triunfado.
Acabada la guerra de independencia, el experimento semirrevolucionario que supuso la Constitución de Cádiz de 1812 cae en cuanto Fernando VII vuelve al reino en 1814. El rey intenta eliminar todo vestigio de dicha constitución y a sus ideólogos pero se encuentra con la férrea oposición de quienes lucharon por la Pepa y durante seis años diversos pronunciamientos se suceden una y otra vez. Todos fracasaron.
El 1 de enero de 1820, en Sevilla, el Coronel Rafael de Riego, al mando de un ejército que se dirigía rumbo a América para aplacar los levantamientos en ultramar, se subleva contra Fernando VII. Después de un inicio desastroso, la apatía de las autoridades del país permite que este ejército vaya cogiendo más fuerza poco a poco. Finalmente el 10 de marzo, con muchos más apoyos, Riego hace jurar al rey la Constitución de 1812.
Establecido un nuevo gobierno, se comienzan a tomar nuevas medidas que contribuyan a modernizar el país, entre ellas, la de crear un sistema provincial que permita descentralizar el estado y administrarlo más eficazmente; sistema heredero de la guerra de independencia en la que tanto los gobiernos de José Bonaparte como las Cortes de Cádiz dividieron el país al estilo de la Francia Revolucionaria.
En los momentos previos a la creación de la histórica provincia, nos encontramos con dos polos opuestos. Por un lado Ponferrada, con 468 vecinos -o unidades familiares si usamos términos más actuales-, más ilustrada, liberal y moderna y por otro a Villafranca, con 690 vecinos, más grande, aristocrática y poderosa. La fractura en el Bierzo ocasionará no pocos problemas para decidir la capitalidad de la futura provincia, que finalmente se decidirá en favor Villafranca en 1821. Un año después, el 27 de enero de 1822, el decreto que establece la creación de la provincia del Vierzo -sí, con V- se hace efectivo.
Los territorios que formaban el Bierzo eran más extensos que los actuales. Concretamente, lo que es hoy la Cabrera, parte de Laciana, Valdeorras y parte de la comarca de Trives pertenecían a la provincia. 86 000 almas eran gobernadas desde la diputación villafranquina, bajo el mandato del abogado Juan de Zárate y Murga.
En agosto de 1822, se tratará de buscar una ampliación de la provincia que sea más coherente con la realidad social y geográfica de la zona. También clarificar mejor las delimitaciones, que en el documento aprobado en enero de ese mismo año era poco claro en muchas ocasiones. La nueva propuesta incluía a toda Laciana y más territorios de Ourense y Lugo. Sin embargo, el fin del trienio liberal impidió que se aprobara y consolidara.
Un año después, los cien mil hijos de San Luis invaden España para devolver todos sus poderes a Fernando VII y suprimir la Constitución. El ejército es acorralado en Andalucía y finalmente derrotado en la batalla de Trocadero el 31 de agosto de 1823.
Pero el Noroeste resiste. El 16 de abril se comunica un armisticio que retira las tropas apostadas en la entrada del Bierzo hasta Lugo, permitiendo el acceso de tropas fieles al rey y en un acto iconoclasta, destruir todo símbolo relacionado con este período. Sin embargo, las fuerzas bercianas al mando de Nicolás de Castro no fueron avisadas de dicho armisticio y ocultas en las montañas del oeste, acosan a los realistas con ataques de guerra de guerrillas. Ataque tras ataque, el ejército constitucional resiste y es capaz de darle la vuelta a la situación y reconquistar las ciudades de Ponferrada y Villafranca los días 17 y 18 de agosto.
Durante 4 días sufrirán incesantes asaltos que terminarán de quebrar a las fuerzas bercianas y expulsarlas de nuevo hacia las montañas, donde, un tiempo más tarde, a finales de septiembre, se rendirán. Un mes después de que el ejército español perdiera la batalla en Trocadero.
Una vez terminada la guerra, comenzarán las detenciones de los rebeldes, pero la población los protegerá y salvará de la caza llevada a cabo contra todo constitucionalista. El 1 de octubre todas las directrices del trienio liberal quedarán derogadas o en suspenso y por lo tanto la provincia del Vierzo desaparecerá.
10 años después, en 1833, se creará una nueva división provincial en la que no habrá una provincia berciana. Sus territorios se repartirán entre León, Orense y Lugo.
Son varias las hipótesis de la desaparición. Javier de Burgos crea un nuevo sistema provincial pero el Bierzo no está en él. ¿Por qué?
Algunos círculos achacan dicha desaparición a esa enconada resistencia que protagonizaron las fuerzas bercianas al final de la guerra. Estos historiadores alegan que sería una venganza por parte del gobierno de aquel entonces la justificación de la desaparición.
Otra hipótesis es la división de la extinta provincia en dos núcleos, Ponferrada y Villafranca. Las burguesías de ambas localidades miraban demasiado para ellos mismos como para organizar un frente común que reivindicara la provincialidad, convirtiendo al Bierzo en una zona demasiado inestable como para administrarse a sí misma.
En las décadas posteriores hubo intentos en los cuales se intentó recuperar. Apoyos desde León, Murcia y del propio Madoz no fueron suficientes para lograrlo. La división expuesta anteriormente y con el tiempo, la oposición de la famosa familia Valdés y otras familias influyentes, terminaron de acabar con ese sueño.